2 de junio de 2008

"NN o Nothing's news"


Hola, ¿Qué tal? Sean ustedes muy bienvenidos a estos cinco minutos de noticias. Soy Fernando Bengochea, y durante estas líneas les informaré de lo que está ocurriendo en la ciudad, el país y el mundo. No se vayan y quédense prendidos para empaparse de toda la actualidad.


Y vamos directo a lo que nos interesa: “El casamiento de Wanda Nara y Maxi López”. Fue una velada fantástica la blonda ¿actriz? ¿bailarina? ¿modelo? o simplemente Wanda llegó a las 20:23 con una sonrisa radiante vestida con vestido blanco, con una cola de cinco metros...


¡¡¡Corten!!!


Solamente quisiera conocer una razón por la cual esto es digno de mención. Hagamos un pequeño análisis. Empecemos por él: Jugador de fútbol que está en Rusia (acá a la vuelta, esto si que nos toca de cerca). Nunca jugó en la selección mayor y sinceramente nadie se hubiera acordado de él si no fuera por ser el novio de ella que se hizo famosa por decir que era virgen, cosa que fue totalmente desmentida un par de meses después, por un video que está al alcance de cualquiera en la red. Entre sus atributos encontramos un cerebro a estrenar.


En fin, me pregunto en qué nos afecta que se hayan casado. ¿En qué aspectos de nuestra vida repercute? Creo que sé por qué tiene tanta prensa. Hay que sincerarse: Nadie podía dormir por las noches, pensando en ellos dos. Digamos la verdad: Nos llenaba de tristeza que sus almas estuvieran solas y que no encontraran una compañía para el resto de la vida. Nos amargábamos pensando en la melancolía que los embargaba ante cada soneto de Quevedo, en el que se rinde tributo al amor y pleitesía al matrimonio.



¡¡¡Volvemos en 3, 2, 1!!!


Luego de ver esta nota con tanto color y distinción pasamos a la política. En el ámbito internacional parece que Hillary está comenzando a ceder terreno en las internas demócratas y Barak Obama será el candidato presidencial de este partido norteamericano de vieja data.


¡¡¡Corten!!!


Espero que no hayan sido uno de nosotros que comenzó viendo las internas de este país, que nos enganchamos con este tema que es más largo que la Biblia y tiene menos argumento que “El cuento de la buena pipa”. Ya hace cuatro meses del “supermartes”. Y todavía falta… Nos ilusionábamos con que fuera un poco más rápido. Todos esperábamos que fuera un buen “thriller hollywoodense” con un ritmo vibrante y un final fugaz. Pero nos equivocamos. ¡Qué manera de mantenernos en vilo sólo por números de electores! De más está decir que quién sea el presidente del país del norte nos afecta, y mucho. Pero esperemos a que tengan uno nuevo, antes de prestar tanta atención a las etapas previas.



¡¡¡Volvemos en 3, 2, 1!!!


Basta de tanta seriedad, pasemos a algo más distendido: Conocido es el gusto de la presidente[1] por la moda. Sabemos que le encanta estar esplendida y que ningún detalle quede librado al azar. Hoy vamos a ver que le encanta ponerse a Cristina. Nuestra experta, nos dice que ama las carteras “Louis Vuitton” y que le pide a sus asistentes que le realicen sus compras en tiendas extranjeras para cualquier visita que tenga. Luego de esta presentación, vamos a la nota.


¡¡¡Corten!!!


Les prometo con todo mi corazón que esta nota salió hace poco en el diario. No tengo nada contra tener un vestuario cuidado y arreglado, pero ¿Por qué tenemos que hablar de la ropa de la presidente? Teóricamente no llegó hasta donde está por los conjuntos que usaba o por la tendencia que marcaba. En un momento como en el que estamos, no podemos darnos el gusto de esto. El país se desgarra en una crisis y nosotros nos relajamos hablando de temas triviales de importancia nimia.



¡¡¡Volvemos en 3, 2, 1!!!


Se vino el invierno y con el frío polar llega el abrigo: Buzos, pulóveres, tapados, y camperas para casi todos. Pero a pesar de la ola polar, algunas todavía quieren quitarse la ropa. Como el tiempo apremia les damos los títulos: “La cola más envidiada”, “Una latina irresistible”, “El papá de Wanda habló del famoso video porno” (déjavu); “Coppola le hizo firmar 42 veces un imprevisto strip-tease a Leticia Brédice”, “¿Quién da más por Pamela?”, “Sexy nómade: Un detrás de cámara en el Río de la Plata”.


¡¡¡Corten!!!


Todos estos títulos han sido extraídos de los diarios en línea más visitados del país (La Nación y Clarín) y de la ciudad (Rosario3 y La Capital). Yo entiendo que la palabra “noticia” significa “Contenido de una comunicación antes desconocida”[2] y que todos estos títulos entran en esta categoría, pero creo con sinceridad que este no es el lugar para estas notas. Es más, creo que a nadie que las lee, les importa algo que no sean los videos o las fotos que aparecen. Tampoco creo que haya sido la idea de Bartolomé Mitre (fundador de La Nación”) y de Ovidio Lagos (La Capital), hacer un diario para estos contenidos. Estos personajes históricos son los elegidos de hoy como “los muertos que si se levantaran, se volverían a caer”



¡¡¡Volvemos en 3, 2, 1!!!


Bueno, ya vamos finalizando. Ahora los dejamos con nuestra última nota. Ella es una estrella, que brilla por todo el glamour y la gracia de sus movimientos en “Bailando”. Diosa total con la que sueñan todos los argentinos. Lo que todavía no entendemos como se peleó con su compañera de camarín cuando eran tan buenas amigas. Parece que es todo por un caballero que estuvo con las dos, aunque algunas dicen que el jurado también tiene algo que ver. Mejor que nos cuente ella, vamos al móvil que nos está esperando…




[1] Por favor, ya no digan “presidenta”. El sufijo de esa palabra no indica género. ¿Por qué decimos “presidenta” y no decimos “amanta”?

[2] Diccionario de la Real academia española; www.rae.es.

La historieta es de Macanudo.

19 de mayo de 2008

Tu verdad no; la verdad / y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela. (Antonio Machado)

¿Qué es la verdad? Según Aristóteles es la adecuación de la mente a la cosa. Para simplificar el tema digamos que la verdad es ver las cosas como son. Entender que lo que es, es y lo que no es, no es. Parece complicado, pero si se lo piensa detenidamente es bastante simple, bien tautológico.[1]


¿Por qué el párrafo anterior? Porque nos gustaría exponer hoy una idea que pulula en nuestra contemporaneidad. Inasible, y casi imperceptible, pero terriblemente peligrosa: El relativismo intelectual. De esta manera llamamos a la ausencia de una realidad única; a la falta de un sentido objetivo y absoluto.[2] La desaparición de una referencia que guíe, algo con lo que la gente se agarre. Es decir, no está la verdad con mayúscula. O está, pero nadie la reconoce.


El paradigma del relativismo intelectual es el agnosticismo, esa creencia de que si hay algo no lo sé, pero tampoco me interesa saberlo, así que si a vos te parece que hay, bien por vos, y si te parece que no, también. En la actualidad me encuentro con mucha gente que parece creer que todo está bien, que cree que se puede conjugar al mismo tiempo el blanco y el negro. Es la filosofía del “live and let live” (“vive y deja vivir”), o del “hakuna matata”[3]. Como si el pensar fuera simplemente una cosa que molesta. El problema es que algún día esa gente se va a dar cuenta que no todas las cosas pueden ser al mismo tiempo. Y cuando ese momento llegué, va a ser difícil que sepan a cual le tocaría ese privilegio…



Recordemos el enunciado que decía: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.”[4] Esa frase es la que marcó durante mucho tiempo la vida del mundo occidental. La que se afirmaba como realidad real (¿Acaso puede haber alguna otra?).


Pero un día llegó un tal Nietzsche con su “Dios ha muerto”: Quiso decir que a partir de ese momento ya no hay una verdad, hay verdades. Tímidas, chiquitas, que no golpean la mesa con fuerza. Que pueden ser bajas y altas, gordas y flacas, cortas y largas, todo al mismo tiempo. Hoy la gente tiene miedo de decir cómo son las cosas y termina admitiendo que pueden ser de muchas maneras, sin darse cuenta que es totalmente ilógico.


Navegando con la web, me topé con este párrafo que fue uno de los que inspiró estas líneas:


“Los herederos del Mayo del ’68, habían impuesto la idea de que todo valía, que ahora no había ninguna diferencia entre el bien y el mal, ninguna diferencia entre lo verdadero y lo falso, entre lo bello y lo grotesco. Ellos intentaron hacer creer que el alumno valía tanto como el profesor, que no había que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes. Que la víctima contaba menos que el delincuente…”[5]


Poco me importa hablar del mayo francés en este artículo. No me interesa tampoco si éstos eran los valores sostenidos en aquella época. Lo puse acá simplemente por la claridad de la idea y porque expresa perfectamente una realidad que cada día es más constante:


¿Cuántas veces hemos escuchado discursos que le quitan responsabilidad a delincuentes por motivos sociológicos: <>? ¿Cuántos programas de televisión tienden hacia lo burdo, lo escatológico, lo grosero? ¿Quién no escuchó alguna vez la historia de que alguien no aprueba una materia porque el profesor no lo aguanta, o es un resentido? ¿Alguien se acuerda que el año pasado se hizo pasar por decreto, a todos los alumnos de primer grado que tenían que repetir, para no generarles un trauma?


Daremos cuatro ejemplos más de estos males:


El multiculturalismo: Es considerar que todas las culturas son igual de válidas y que todas están en un mismo nivel. Que ninguna está por encima de la otra; y que decir lo contrario es ser nazi:


La cultura española del siglo XV no era la misma que la americana de la misma época. Los aborígenes de nuestro continente aborrecían el trabajo, vivían en los árboles y no podían estar en sociedad más que para lo mínimo e indispensable. Incluso hay historiadores que sostienen que los mayas se hubieran extinguido si los españoles no hubieran llegado a América.


En cambio los españoles, llegaban a su época dorada con Cervantes (Don Quijote) y Velásquez (Las Meninas). Poseían una gramática mientras que los americanos ni siquiera tenían una escritura (cosa que consiguen gracias a los jesuitas, más tarde).


Esto nos lleva a considerar que cualquier cosa es arte:


La pintura: Se termina alabando lo que sea, nada más que porque está dentro de un marco. Por ejemplo:


Este cuadro se vendió a U$S 140.000.000. Creo que mi hermanita puede dibujar mejor…


Recuerdo una anécdota de un periodista que contaba su visita el museo Reina Sofía (España). Veía tantas cosas abstractas que se quedó observando durante diez minutos un espiral, rematado en una punta dorada; dentro de una caja de vidrio con un marco colorado. Grande fue su sorpresa cuando se dio cuenta que estaba “apreciando” una manguera contra incendios…
No podemos considerar que el arte es subjetivo y que vale tanto un Velásquez como un par de mamarrachos.

La música: La semana pasada dijimos que le pasaría a Sarmiento si se levantaba de la tumba. Creo que si Mozart vuelve de la muerte y escucha “reggeatón”, desearía haber sido Beethoven (por la sordera). Es inaudito que haya gente que piense que el reggeatón es tan bueno como la música clásica.


El patriotismo: Es terrorífico como se considera patriótico a la selección de fútbol del país. Se canta el himno y todos se emocionan como si se demostrara que eso es la patria. ¿Acaso podemos comparar a un tipo que juega a la pelota con otro que dio la vida en Malvinas? Parece que para algunos sí: Alguien una vez me dijo que en el ’82, la gente estaba más pendiente del mundial que de Malvinas: Patético.

Hagamos una digresión: La palabra patria viene de “padres”. Se refiere a nuestra tradición, a lo que nos hace grandes, a las gestas que nos llevaron a enorgullecernos de los que nos precedieron; de sus espaldas reventadas por el trabajo y del pan ganado con el sudor de la frente. No de una pelota que gira…


Volvamos al tema original: Quizás alguno pueda pensar que las ideas vertidas acá son incompatibles con nuestro ensayo anterior, por el hecho de que nuestro artículo anterior podría ser considerado como un llamado a “relativizar la palabra del profesor porque él vale menos que el alumno”; pero no es así. Lo que nosotros decíamos la semana pasada era un llamado a no considerar como “palabra santa” todo lo que nos dice el educador.


Acá planteamos que no todos los discursos tienen el mismo valor y que su valor depende de cuan cerca o lejos están de ser ciertos. En el fondo la idea es la misma: Luchemos desesperadamente por la búsqueda de la verdad: “La verdad los hará libres”.[6]



[1] Repetición de un mismo pensamiento expresado de distintas maneras, (RAE).

[2] Luetich, Andrés; “Beata y Sofía”; p. 63 y 64; Rosario; 2002.
[3]
Es una expresión del idioma swahili que se traduce como "No te angusties”. Popularizada por Timón y Pumba en “El rey león”. (Wikipedia).

[4] Jn 14, 6.

[5] « Les héritiers de Mai 68 avaient imposé l’idée que tout se valait, qu’il n’y avait donc désormais aucune différence entre le bien et le mal, aucune différence entre le vrai et le faux, entre le beau et le laid. Ils avaient cherché à faire croire que l’élève valait le maître, qu’il ne fallait pas mettre de notes pour ne pas traumatiser les mauvais élèves, et que surtout il ne fallait pas de classement. Que la victime comptait moins que le délinquant …»

[6] Jn 8,32

11 de mayo de 2008

Crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la...

...crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica de la crítica.



Eso es lo que falta en la universidad actual y, en líneas generales, en todo nuestro sistema educativo. Similar a lo que se le echaba en cara a la edad media, aunque en otro contexto y por otras causales: Nos encontramos ante el “dogmatismo del enseñante”. ¿A qué me quiero referir cuando hablo de esto? A la creencia de que todo lo que dice el docente (o en su defecto, todo aquel que se para enfrente de los alumnos con poder para hablar y hacerlos escribir), es palabra santa. Y no hay vuelta que darle. No hay posibilidad de un pensamiento distinto; de reformular la solución a un problema, de considerar otras variantes. Nos hallamos ante una especie de endiosamiento del que transmite la información, aunque lo consideremos el primero de los perejiles; o el último de los zapallos…


Doy un ejemplo vivido en carne propia: Segundo año de derecho. Materia: Derecho constitucional. En ella se considera a la constitución como lo más grande que hay sobre la tierra. En criollo, estos son los valores del educante: Dios, mi vieja y la constitución). Sin embargo nunca se dice que fue aprobada en sólo diez días; a un promedio de diez minutos por artículo, que muchos de los personajes que aprobaron la constitución no representaban sus provincias (pilar de una ley fundamental federal) sino que habían sido puestos ahí por la mano de un presidente[1]. Y lo más grave es que cuando Alberdi, (quien idea el proyecto de la constitución que nos rige), vuelve de su exilio y ve el desorden que es nuestro país; comienza a trabajar en un proyecto de monarquía constitucional para cambiar la que regía en ese momento, que con unas reformas, sigue siendo la que todavía nos rige. Se ve que nuestra constitución no es tan buena como parecía…


Volviendo al plateo inicial: ¿Cuáles son las causas de esto? Definitivamente son múltiples. La primera que se nos viene a la mente es la del autoritarismo del profesor. Una persona malvada de pelo engominado, con bigote “hitleriano” que no soporta ni siquiera que le levanten la mano para decirle algo. Puede ser una respuesta, pero creo no equivocarme al afirmar que éstas son las menos de las veces, y que en la actualidad muchos profesores son abiertos al diálogo y a discutir las ideas.


Intuyo que muchas veces tenemos miedo de decirlo o nos ubicamos en una posición de inferioridad con respecto a la autoridad que dice lo que dice: "si" Creo que ya estamos grandes para esto. Sabemos que cualquier persona se equivoca, incluso los que están muy experimentados en el tema del que tratan.


Otra posible solución es el abarrotamiento en las aulas de clases. Esto salta a la vista, en la mayoría de las universidades públicas donde es común que la gente tenga que estar sentada en el piso. Incluso ocurre lo mismo en casas de estudio de gestión privada. Ante tamaño auditorio, no hay posibilidad de debate con el otro: No hay lugar, está demasiado lejos, no se escucha, etc.


Considero fundamental pensar en otra causa de la que nosotros como alumnos, somos totalmente culpables: La falta de interés. La misma genera mediocridad: Hacemos lo justo y necesario para sacarnos un cuatro, un seis o un diez. Pero no para pensar si lo que leemos sirve, vale la pena, es correcto, es moral, es lógico, etc. Estudiamos para aprobar el examen. Esa es nuestra meta y no otra. De más está decir que no espero que sólo vivamos para los estudios, pero creo que no es superfluo pensar, aunque sea de vez en cuando: “¿Qué onda con esto?”


Feo D.F. Sarmiento. No me cae muy bien este peladito,
pero si se levanta de la tumba y ve como
estamos se vuelve a caer, como cinco veces...


Quisiera dar algunas pruebas de porque digo lo que digo. Es decir cuál es mi sustento material para afirmar semejante dicho. Ninguna teoría es coherente si no tiene fundamentos.


En primer lugar las asistencias a los congresos que se hacen acerca de la disciplina que estudiamos no son muy concurridos por nosotros. Y para continuar tampoco son muchos los estudiantes que gastan dinero en comprar libros complementarios acerca de lo que estudian. Convengamos que las lecturas opcionales en la práctica, son sinónimos de “no las leo”.


También podemos hablar del desinterés en la clase. Muchas veces me he dado cuenta que nadie escribe nada durante la hora, hasta que el profesor dice algo así como “ESTO ES PREGUNTA DE EXAMEN”. En ese momento, rápidamente todos agarran la birome y garabatean frenéticamente lo que el docente acaba de decir. Y para no olvidarse lo remarcan con diez círculos (los varones) y con diez colores (las mujeres).


Finalmente tenemos la figura de la “autoridad en fotocopias”, con esto me refiero al hecho de abalanzarse ante la persona que sacó una copia de algo y pedírsela para hacer lo propio, aunque no se sepa si sirve o no. Todos coincidiremos que muchas veces esas hojas terminan tiradas en un cajón de los recuerdos y nunca nadie lo vuelve a leer.


¿Por qué es malo esto? Creo que cualquiera de nosotros sabe que si no hay crítica a lo que se dice, Si no se pone a prueba a los razonamientos, hay posibilidad de fallas. En realidad es casi imposible que no haya fallas. La crítica es un filtro, un colador, un decantador que según las reglas de la lógica, el sentido común y la experiencia, nos dice cuando las cosas pueden ser y cuando no. Es uno de los mejores medios, para alcanzar la verdad (que es la meta de la universidad, y no egresos de personas prediseñadas, listas para el mercado). Sin una intención de poner en tela de juicio lo que decimos, caemos en el riesgo de creer mentiras. Y tanto ustedes como yo, no tenemos ni ganas de estudiar mentiras…


Sin embargo entiendo que hay una consecuencia peor: El “autorreferencialismo”. Nos transformamos en centro y medida de las cosas. Como creemos que el profesor tiene la verdad, la adquirimos; y ahora los que nunca se equivocan somos nosotros. Por lo tanto nos consideramos infalibles, incapaces de fallar. Y no hay nada que nos transforme en más vulnerables; no sólo como personas que intentan hacer el bien con el que tienen al lado, sino también como país. Si no dudamos de lo que creemos, los que vamos a ser profesionales, que en un futuro comandaremos a este país (digo esto porque casi toda la dirigencia política siempre ha sido profesional), vamos a hacer culpables de la caída de nuestro estado y le vamos a haber fallado a demasiada gente. Hubo mucha sangre derramada como para que en este país se pueda vivir y la bandera pueda estar izada todas las mañana en cada escuela del nuestra patria. Recordemos que para la asunción de muchos de estos cargos se hace un juramento, para el cumplimiento de un deber que culmina con: “Si así no lo hiciese, que Dios y la Patria me lo demanden”. Creo que más de uno tendría que vérsela con un tribunal más que complicado y ojalá que este no sea nuestro futuro.



[1] Ver: Rosa, José María; Nos los representantes del pueblo; ed. A. Peña Lillo editor; Bs. As.; 1975.

28 de abril de 2008

Batman vs. La edad media.


"Hubo un tiempo en que los días eran grises y la gente vivía aterrada porque no podía decir lo que pensaba. Las personas eran feas y deformes; encorvadas y con un grano espantoso en una nariz larga y ancha. Un grupo de hombres se encargaban de torturar y matar a todos los que no pensaban como ellos. Los libros “malos” eran quemados. Todo era desazón y tristeza. De vez en cuando aparecían vampiros y hombres lobo que se llevaban víctimas a su castillos tenebrosos ubicados en la cima de una colina; donde siempre era de noche y el clima era peor que en Londres."


Algo así recuerdo que empezaba uno de esos libros de la “Enciclopedia ilustrada Billiken” (más algunas ironías mías), que me acuerdo haber leído en la casa de un primo mío. Creo que si nos ponemos a pensar que es lo primero que se nos ocurre cuando nos dicen “edad media”, nos imaginamos algo parecido al párrafo anterior.


Un poco esa es la idea que nos queda de los manuales de la escuela y de haber visto “El nombre de la rosa” de Umberto Eco. Incluso ese pensamiento se traslada hasta cuestiones más modernas como son los dibujos animados. Por ejemplo Batman. Él se encarga de limpiar una metrópoli infestada de maldad. Todos sabemos que el Hombre murciélago vive en Ciudad Gótica (que es el nombre de uno de los artes característicos de la edad media), donde curiosamente siempre es de noche (de hecho los murciélagos sólo salen de noche y Batman no es la excepción). Además la ciudad está llena de edificios altísimos que son rematados en forma de flecha, apuntando al cielo (idea medieval que intentaba señalar lo importante –Dios-). Entonces, ¿Por qué la ciudad se llama gótica y no renacentista o romana o rococó? Porque la idea de lo gótico como lo oscuro y malvado es parte del imaginario social.



Estaría bueno que reviéramos e intentáramos pensar un poco que tan cierto puede ser esta idea, sin entrar en estudios históricos, ni complicados libros, ni en aburridos documentales. Intentaremos rever la imagen apelando a nada más que al sentido común y al bagaje de conocimientos que la mayoría tiene escondido en su cabecita.


En primer lugar: ¿Qué es la edad media y por qué se llama así? Es el período de tiempo que comprende desde la caída del Imperio romano de occidente -476- hasta la caída del Imperio romano de oriente -1453- (o el descubrimiento de América -1492-; dependiendo del historiador). Para ser más sencillos, diremos que va desde el siglo V hasta el XV.


El término de edad media, le es dado con posterioridad para marcar un tiempo entre el apogeo de la cultura greco-romana y el Renacimiento de la misma, con el Humanismo (primero en Italia y luego en el resto de Europa). Al referirse a esta época en relación a otras; se nota un claro matiz peyorativo en la misma.


Comienza la escena. Estamos en un juicio oral. Es un proceso penal, en el que acusan a nuestro cliente de ser más oscuro que el carbón y lo quieren sentenciar a la deshonra eterna. El fiscal del caso es el racionalismo moderno y la Ilustración. Llegamos a la etapa de los alegatos. De nuestra apasionada defensa depende la absolución del imputado o la condena al fango…


Se afirma que la edad media es una suspensión de la cultura. Un momento en el que el arte se dejó de cultivar y que recién volvió cuando ésta terminó. Ahora bien, si hablamos de renacimiento de la cultura greco-romana, ¿Cómo fue posible si no por los monjes que conservaron los escritos de un sinfín de pensadores y escritores? ¿A quién le debemos si no a los monasterios el hecho de que las invasiones bárbaras no hayan acabado con todo el legado de la cultura clásica? Es más: ¿Cómo vamos a afirmar eso, si los dos principales filósofos de la edad media (Agustín de Hipona y Tomás de Aquino), hicieron toda su obra, acudiendo en gran parte a Platón y a Aristóteles, respectivamente? Asimismo, toda Europa continental y América latina regulan las conductas intersubjetivas de sus sociedades con el derecho romano. El cual ha sido compilado en el Corpus Iuris Civilis por Justiniano, en el 565 (plena edad media) y ha sido enriquecido por los canonistas y glosadores medievales. Entonces, ¿De qué renacimiento estamos hablando? ¿No sería más bien una consolidación?


Cambiando de tema, ¿Quiénes sino los medievales crearon la universitas? Las universidades europeas de mayor prestigio en la actualidad: Salamanca (España), Bologna (Italia), la Sorbona (Paris), Oxford (Inglaterra), fueron todas creadas en la edad media. Casi un milenio de antigüedad tienen, y sin embargo están más vigentes que nunca. ¿Quién no se moriría por hacer un posgrado en cualquiera de ellas?


Ahora bien, ¿A cuántas personas en la actualidad les gusta hacer o interpretar música? Creo que muchísimas. Y la mayoría de ellas se dedica a tocar la guitarra. La guitarra tiene como su antecesor al laúd que es ese instrumento similar a la guitarra pero con la caja con forma de tortuga. En nuestra mente todos tenemos la imagen del trovador que cantaba sus canciones en la feria con el laúd. Creo que esta postal no es tan parecida a la que citábamos cuando empecé el artículo.


¿Cuántos de nosotros crecimos viendo películas como “La Cenicienta”, “Blancanieves”, “Hansel y Gretel”, “El Gato con botas”, “La Bella durmiente”? Todas estas historias se contaban en la edad media oralmente. Dragones, princesas, castillos, bravos corceles y mejores jinetes; todos tienen su anclaje cultural en esta época. Toda la literatura fantástica tiene como fuente primordial a la edad media. Entonces, algo que está tan de moda ¿puede haber surgido de la oscuridad y la ignorancia? O los oscuros e ignorantes somos nosotros o había luz y conocimiento en la edad media.


Ya más de grandes hemos leído o aunque sea hemos escuchado hablar acerca de “Los viajes Marco Polo”, “La Divina comedia” de Dante, “El Cantar del Mío Cid”. Incluso “Romeo y Julieta” de Shakespeare está inspirado en una historia del medioevo.


Es aquí donde se gestan las lenguas que nos son más propias; tanto las romances (español, italiano, francés, portugués) y las sajonas como el inglés y el alemán.


Finalmente, creo que sólo queda un único mito por derribar el cual es el de la Inquisición. Desgraciadamente, es un tema demasiado amplio como para tratar in extenso. Así que me limitaré a decir que “en 1235 (no mucho después de haber sido creada), el concilio regional de Narbona pide que la condenación sea decidida exclusivamente a la vista de pruebas irrefutables bajo el pensamiento que más vale soltar a un culpable que condenar a un inocente”.[1] Esta es una prueba de que no se intentaba condenar a todos a cualquier costo, torturándolo de la manera más cruel para sacarle una falsa confesión.


El interlocutor toma aire y termina su discurso. Se sienta y espera el veredicto del tribunal…



[1] Wikipedia; http://es.wikipedia.org/wiki/Inquisici%C3%B3n#Proceso_penal; 2008.





30 abril 09:20 p.m.
Sin duda que en la Edad Media hubo luz. Pero no me conforma la defensa de la Inquisición, me encantaría saber cuáles eran las mencionadas "pruebas irrefutables" .